miércoles, enero 12, 2005

Mis papis están nerviosos

Mis papis están nerviosos. Sí. Les oígo hablar deprisa y con palabras ácidas. Habían comprado un sofá cama para poder seguir teniendo invitados en casa tras mi nacimiento (el cuarto reservado para los amigos ahora lleva mi nombre) y los de la mudanza no han podido subirlo por la escalera. Habrá que llamar a una grúa y eso cuesta dinero. Dinero. Esa palabra está sonando mucho últimamente y no la pronuncian suavemente. Me parece que todavía no quiero saber su significado completo. Ya lo aprenderé poco a poco. Total, si lo aprendo todo ahora, ¿qué me quedará por saber cuándo nazca? Así que lo apunto en mi lista de cosas por descubrir.

Mi mami es la más agitada, pero se disculpa diciendo: "son las hormonas, que me tienen loca, me siento super sensible, todo me afecta". ¿Las hormonas soy yo?. Creo que no, porque a mí me han llamado Lucía desde el principio, bueno, y también: 'us-bush-bu-bush', un juego de palabras que se inventó mi papi y que repetía divertido a mi abuela Carmen y que ella se esforzaba por repetir sin conseguirlo. Pero creo que sí, que tengo algo que ver con las hormonas. Claro. Estoy creciendo dentro de mi madre y eso debe revolucionar lo que ella llama hormonas. No es algo normal tener a alguien metido dentro de ti. A mí me gusta estar en su barriga porque oígo su corazón y disfruto con los masajes que me regala y a ella creo que le gusta sentirme moverme, pero claro, nueve meses de llevar un peso que curva la espina dorsal y ralentiza tus movimientos, debe cansar.

Así que mi mami está nerviosa y cualquier incidente le afecta el doble. Si se mancha una camiseta tiene que apretar los puños para no gritar: "¡Mierda de ketchup y de pechuga rebozada!". Si ve a una mamá por la calle andando con su bebé, debe contener las lágrimas de emoción. Y si llegan los del sofá-cama y le dicen que no pueden subirlo por el hueco de la escalera, les chilla sin compasión y agarra el teléfono para hablar con el gerente de la tienda y cantarle las cuarenta. Se desahoga con él y consigue que paguen la mitad de la grúa. Pero mis papis todavía tienen que pagar la otra mitad. Y esa palabra fea: dinero, aparece repetida millones de veces y me pincha en las plantas de los pies. Luego llega mi papi y mi mami le cuenta la historia y se enfada con él porque no entiende los problemas que ha tenido con los chicos del sofá-cama. Mi papi intenta no perder la calma, pero claro, es inglés, pero no impasible, así que también se contagia de los nervios de mi mami.

Todo termina pronto. Son las hormonas. Mi mami le suelta un gran 'I love you' a mi papi y él la abraza con cariño. Estas malditas hormonas y las ganas de tenerlo todo perfecto para cuando decida sacar la cabecita al mundo les están costando algunos disgutos.

No te preocupes mami, que voy a salir prontito y dejaré que tu cuerpo se recomponga rápidamente, que vuelvas a recuperar tu figura. Y no prestes atención a tus hormonas estos días, son unas locas nerviosas que lo exageran todo. Tú relájate y disfruta.