Las clases preparto: de la teoría a la práctica
Hoy hemos ido a la clase preparto y me he puesto un poco nerviosa. La primera hora, la de la gimnasia, ha estado bien. Mami es toda una campeona en eso de mover la pelvis y respirar. Ella dice que es por el ballet que hacía de pequeña y porque es muy flexible. A mí me parece estupendo porque así saldré más deprisa. Yo ya estoy intentando colocarme lo mejor posible. De momento estoy de cabeza, que ya es todo un avance porque mantenerse en esta posición cuesta, ¿eh? ... que ahora me entretengo sólo con movimientos rotatorios y eso es bastante aburrido. Ya me gustaría a mí tener la libertad de nadar por el líquido amniótico cual pezqueñín, pero soy una chica responsable y, una vez encajadita ya no me he movido. Bueno, sí, estiro piernas y brazos y me cuelo entre las costillas de mami de vez en cuando ... pero es que así también me mantengo en forma.
Pues la gimnasia ha ido bien, pero luego ha llegado la charla y la comadrona, Eva, que es una chica super dulce (lo digo por su tono de voz) y muy dedicada me ha asustado un poco cuando ha empezado a hablar de los problemas que podrían surgir en el parto. Mi mami también se ha puesto nerviosa, pero yo he movido mi tronco suavemente, en forma de ola, para indicarle que todo va a ir bien, que las dos lo vamos a hacer fenomenal y que Papí estará allí para gritarle: ¡Push, push! (como es inglés, pues le saldrá en su idioma lo de '¡empuja, empuja!, digo yo).
La que sí que está nerviosa es mi abuela Carmen. Ayer llamó a casa para preguntar cómo había ido la visita con el ginecólogo y que si la fecha seguía siendo la misma, que si no se había adelantado. ¡Uf! sí que tiene ganas de verme y yo de verla a ella, claro. El lunes vamos a Valencia a pasar las Navidades con ella y ya nos ha organizado todo un tour de compras por la ciudad para arrasar con las últimas novedades en ropa para recién nacidos. Mi tía Amparo, la hermana inseparable de mi abuela, vendrá con nosotras. Espero poder decirle telepáticamente a mi madre qué es lo que me gusta. Porque, al fin y al cabo soy una chica y muy coqueta.
Pues la gimnasia ha ido bien, pero luego ha llegado la charla y la comadrona, Eva, que es una chica super dulce (lo digo por su tono de voz) y muy dedicada me ha asustado un poco cuando ha empezado a hablar de los problemas que podrían surgir en el parto. Mi mami también se ha puesto nerviosa, pero yo he movido mi tronco suavemente, en forma de ola, para indicarle que todo va a ir bien, que las dos lo vamos a hacer fenomenal y que Papí estará allí para gritarle: ¡Push, push! (como es inglés, pues le saldrá en su idioma lo de '¡empuja, empuja!, digo yo).
La que sí que está nerviosa es mi abuela Carmen. Ayer llamó a casa para preguntar cómo había ido la visita con el ginecólogo y que si la fecha seguía siendo la misma, que si no se había adelantado. ¡Uf! sí que tiene ganas de verme y yo de verla a ella, claro. El lunes vamos a Valencia a pasar las Navidades con ella y ya nos ha organizado todo un tour de compras por la ciudad para arrasar con las últimas novedades en ropa para recién nacidos. Mi tía Amparo, la hermana inseparable de mi abuela, vendrá con nosotras. Espero poder decirle telepáticamente a mi madre qué es lo que me gusta. Porque, al fin y al cabo soy una chica y muy coqueta.

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